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Resumen Ejecutivo

Participación pública en la construcción de paz

Noviembre 2009

Democratización de los procesos de paz

Las negociaciones para facilitar la transición de la guerra a la paz son mucho más que un simple medio para terminar las hostilidades armadas. Son oportunidades para acordar nuevas reglas políticas, constitucionales y económicas, con el fin de abordar el conflicto subyacente y establecer los fundamentos de un acuerdo político más incluyente. Tanto los contenidos de los acuerdos, como las características del proceso, inciden en determinar si las negociaciones de paz pueden servir de puente hacia una paz sostenible y un gobierno responsable. Por lo tanto, es crítico establecer quién puede participar, hasta qué nivel, en cuál etapa y en qué capacidad.

La mayoría de las negociaciones buscan avalar pactos entre representantes de los principales grupos beligerantes, quienes no necesariamente representan todos los intereses de los diversos grupos poblacionales pertenecientes al público más amplio. Muchas guerras han concluido mediante este tipo de procesos. Sin embargo, esta aproximación restringe las oportunidades de quienes no tomaron las armas para hacerse escuchar en la elaboración de los acuerdos de paz. Otras agrupaciones políticas, la sociedad civil organizada, sectores marginados como las mujeres, jóvenes, minorías y personas desplazadas pueden resultar excluidos y alienados de un acuerdo que no “les pertenece”. Esta consideración es especialmente importante cuando el gobierno y los grupos armados carecen de una base de apoyo popular fuerte o no son considerados como representantes legítimos de los intereses públicos. Con bastante frecuencia, estos procesos dan el mensaje perverso, aunque no intencionado, de que la violencia sí paga.

Sin embargo, es posible llevar a cabo negociaciones de paz más incluyentes, que puedan resultar más efectivas en el largo plazo. La experiencia comparativa muestra que las negociaciones de paz con oportunidades estructuradas para un público más amplio pueden:

Características de un proceso de paz participativo

Las posibilidades de modelos más participativos de construcción de paz se pueden ver en negociaciones de paz desde Sudáfrica hasta Irlanda del Norte, de Guatemala a Mali, y de las Filipinas a Papua Nueva Guinea – Bougainville. En todos estos casos, activistas de grupos no combatientes hicieron valer el derecho a participar en procesos negociados que forjarían el futuro de su país. En diferentes medidas, fueron capaces de influir sobre la conducción del proceso, la agenda temática, los acuerdos sustantivos alcanzados y la implementación de los acuerdos.

La dinámica que permite una participación más amplia

Pese a los beneficios potenciales, la oportunidad de participación pública significativa en procesos oficiales de paz raramente se ofrece, y suele ser aceptada a regañadientes. Los líderes de los grupos beligerantes pueden ver la participación de otros como irrelevante o incluso como una amenaza potencial. Los mediadores internacionales pueden considerar que un elevado número de partes en los diálogos resulta innecesario y puede acarrear complicaciones. Por estos motivos, las circunstancias que han llevado a que los diálogos sean más incluyentes deben ser bien entendidas. Un elemento común en todos los casos es que el espacio para una participación pública amplia finalmente se abrió como respuesta a las exigencias de grupos particulares para ser incluidos. En algunos casos, los gobiernos y los grupos armados lo consideraron como una forma de mejorar sus credenciales democráticas. En otros casos, las negociaciones incluyentes se desprendieron del reconocimiento amplio, expresado en la consigna de Irlanda del Norte, segun la cual “si eres parte del problema, tienes que hacer parte de la solución”.

Un proceso de negociación más incluyente puede desarrollarse como una de las múltiples etapas que puede tener el proceso. En algunos casos, se desarrolló después de que los principales grupos beligerantes habían llegado a un acuerdo sobre los términos para entrar en negociaciones políticas más amplias, incluidos los acuerdos militares y de seguridad que normalmente requieren de negociaciones más discretas (Irlanda del Norte, Sudáfrica). En otros casos, la participación pública jugó un papel importante desde las primeras etapas, que buscaban llevar las partes a la mesa de negociación (Bougainville, Mali) o establecer el marco del proceso de negociaciones (Guatemala).

Llevar las negociaciones a la esfera pública

Los procesos incluyentes de negociación han ayudado a llevar los diálogos de paz a la esfera pública, lo cual permite que un espectro mayor de público contribuya con propuestas y haga un seguimiento de las negociaciones. Con una mayor transparencia, los acuerdos alcanzados han tendido a estar imbuidos de mayor legitimidad. En muchos casos, el público estaba más preparado para entender – y potencialmente aceptar – los motivos que llevaron a ceder y hacer concesiones. Más aún, el proceso ayudó a establecer el valor del debate público y de los procesos democráticos como las verdaderas respuestas legítimas al conflicto. Con una mayor aceptación pública del proceso y mayor apoyo al acuerdo por parte de diversos grupos políticos y sociales, en muchos casos la paz ha demostrado ser más duradera.

Balance de poder

Estos procesos no surgieron de la realpolitik o de la búsqueda de los grupos beligerantes por defender sus propios intereses. Fueron acordados porque los líderes reconocían que el balance de poder era tal que ninguna de las partes podía dominar unilateralmente, y se dieron cuenta de que las soluciones consensuadas ofrecían las mejores esperanzas de una paz duradera. En muchos casos, las decisiones se tomaron mediante formas de consensos modificados, ya que una votación habría sido necesariamente divisoria. Algunos de los grupos políticos más pequeños pudieron influir decisivamente en los resultados cuando se organizaron con eficacia para articular propuestas y análisis coherentes y convincentes.

Sin embargo, hay limitaciones inherentes en los temas que los procesos de negociación abordan, especialmente en lugares donde el poder de quienes controlan el Estado no ha sido alterado fundamentalmente en el transcurso del conflicto. Por ejemplo, ninguno de los procesos condujo a una redistribución significativa de la riqueza, pese a que la atención de la desigualdad económica había sido señalada por la mayoría de los grupos armados y por la sociedad civil como una meta central.

Retos de implementación y durabilidad de los acuerdos

Un acuerdo de paz típicamente establece el comienzo de un proceso de construcción de paz, no su final. La inclusión puede asegurar la aceptación del acuerdo por parte de los sectores interesados y puede contribuir a aumentar la voluntad política de implementarlo, aunque esto no se puede dar por sobreentendido. Sin embargo, incluso en lugares donde se han presentado grandes dificultades en la implementación, como en Guatemala y en Irlanda del Norte, el acuerdo resulta imposible de ignorar en su conjunto. Los acuerdos han permanecido vigentes en el discurso político público, al menos como guías de inspiración, y los actores favorables al acuerdo continúan utilizándolas como línea base en sus agendas políticas.

Diseño de procesos más participativos

Mandato y mecanismos

No existe un modelo único de participación pública en negociaciones de paz. El mandato y las modalidades varían considerablemente. Los mecanismos que permiten la participación se incorporan en procesos tales como negociaciones multipartidistas de amplia cobertura, diálogos nacionales y asambleas constituyentes.

En el extremo “maximalista” del espectro, puede pensarse en un organismo deliberante cuyos acuerdos estén revestidos de fuerza de ley; en el extremo “minimalista”, los mecanismos son ante todo consultivos, y sus resultados serán probablemente considerados como simples recomendaciones. Existen tres modalidades básicas:

Participación representativa por medio de partidos políticos. Ejemplos: 1) Negociaciones multipartidistas incluyentes y extensivas para acordar los principios de la transición y la reforma constitucional, seguidas de una asamblea constituyente por elección popular encargada de negociar la nueva constitución; 2) Modelo de Irlanda del Norte de elección directa de los partidos políticos para el proceso de negociación multipartidista, seguido de un referéndum público para consolidar los acuerdos.

“Los mecanismos de participación pública en procesos de paz pueden ser extremadamente importantes... La etapa preparatoria es el momento para movilizar voces, formular agendas sustantivas, diseñar los procesos y desarrollar una base popular de ciudadanía interesada en respaldar y comprometerse con la solución del conflicto”.

Quintin Oliver, activista y movilizador político de Irlanda del Norte

Mecanismos consultivos donde la sociedad civil tiene la oportunidad de exponer sus puntos de vista y formular recomendaciones. Ejemplos: 1) Asamblea de la Sociedad Civil en Guatemala, que funcionó en paralelo con las negociaciones oficiales, la cual encargó a diversas agrupaciones sectoriales el desarrollo de propuestas detalladas para provisiones sustantivas que fueron incorporadas en al acuerdo final; 2) Las consultas provinciales, regionales y nacionales de la Comisión de Unificación Nacional en Filipinas sobre las causas de los múltiples conflictos del país y la forma en que se podrían abordar.

Participación directa donde todos los individuos interesados se involucran en un proceso de desarrollo e implementación de acuerdos para resolver el conflicto, por lo general en un nivel más local. Ejemplo: las reuniones inter-comunitarias en Mali, que condujeron al cese al fuego en diversas regiones y a establecer acuerdos sobre temas en disputa, que eventualmente condujeron a la finalización de una guerra civil prolongada.

Estos mecanismos son diferentes, aunque potencialmente complementarios, de los diversos tipos de papeles de construcción de paz en la sociedad civil que cumplen agencias e individuos no oficiales que se desempeñan como discretos intermediarios, como facilitadores de procesos y como capacitadores para respaldar el diálogo constructivo entre los principales protagonistas o para crear un ambiente social favorable a la construcción de paz.

Representación y rendición de cuentas

Es imposible que todos los interesados participen de manera significativa en negociaciones al nivel nacional, aunque pueden tener mayor espacio al nivel de comunidad. Esto plantea el reto de cómo se deben escoger los grupos y cómo se deben seleccionar los delegados específicos que puedan representar el interés público más amplio. Los diálogos multipartidistas representativos pueden estar abiertos a todos los partidos políticos que deseen participar o a los partidos que puedan demostrar un umbral mínimo de miembros; otros recurren a elecciones públicas para seleccionar los partidos. En procesos consultivos, la rendición de cuentas formal ante la base poblacional de apoyo es menos importante que el hecho de que los participantes reflejen intereses diversos y puedan ayudar a generar consenso social. Sin embargo, la representación legítima de los intereses públicos sigue siendo un reto, en particular cuando los líderes son incapaces o no están interesados en comunicarse adecuadamente con sus simpatizantes o con el público más amplio.

Estructuras para la participación pública

Mientras que los partidos políticos están en condiciones de ofrecer un canal para estructurar negociaciones multipartidistas representativas, las estructuras para una participación más amplia y para la participación directa son menos evidentes. Filipinas y Sudáfrica desarrollaron un proceso para involucrar diversos elementos de la sociedad civil en los niveles nacional, regional y local. En Mali y en Bougainville, se aprovecharon las tradiciones indígenas de toma de decisiones en las comunidades para crear un espacio de amplia participación en las deliberaciones, que condujeron a su vez a acuerdos de paz localizados. En Sudáfrica y en Irlanda del Norte existía una tradición de política de movimientos de masas y de iniciativas de la sociedad civil que se convirtió en el canal natural de participación.

Mujeres y grupos marginados

Los procesos participativos generan oportunidades nuevas para que una serie de grupos anteriormente marginados puedan ser escuchados en la preparación de los acuerdos. Sin embargo, su participación no es automática y a menudo deben luchar para reclamar su derecho a participar. Por ejemplo, en el comienzo del proceso en las negociaciones de Sudáfrica, la intervención de una delegada avergonzó a los delegados, hombres en su mayoría, por no haber incluido más mujeres en sus equipos. Una creciente participación de la mujer se ha podido asegurar, tanto por medio de asociaciones de mujeres (Guatemala e Irlanda del Norte) como por una creciente representación en los principales partidos (Sudáfrica, Filipinas). Las comunidades mayas de Guatemala se organizaron para tener una mayor representatividad en la Asamblea de la Sociedad Civil y promovieron un acuerdo sin precedentes que reconocía su identidad y sus derechos.

Dilemas de procesos más participativos

A pesar de sus ventajas potenciales, la participación pública en la construcción de paz plantea una serie de dilemas:

Primero la seguridad. ¿Se hace más lento el proceso de alcanzar acuerdos para terminar la violencia con la participación pública? ¿Cómo se pueden manejar las tensiones entre la seguridad a corto plazo y las soluciones a largo plazo?

Eficiencia y confidencialidad. ¿Se pone en riesgo con la participación pública la confidencialidad y coordinación que muchos mediadores consideran cruciales para desarrollar confianza y negociaciones eficaces entre las partes beligerantes? ¿Puede ayudar a resolver este dilema la adecuada secuenciación de procesos incluyentes en etapas muy específicas de los diálogos?

Voces divergentes. ¿Cómo pueden los mecanismos del proceso lidiar con la naturaleza heterogénea del “público” para abordar aspiraciones contradictorias y diversas? ¿Se puede y se debe dar un respaldo excepcional dentro de la sociedad civil a los grupos defensores de los derechos humanos, la paz y la democracia?

Empoderamiento de la inclusión. ¿Cómo se puede diseñar un proceso que permita la participación efectiva de sectores sociales tradicionalmente marginados y no solamente a la “élite de la sociedad civil”? ¿Qué estrategias se pueden utilizar para ayudar a cultivar una participacion pública real y constructiva en el diálogo y la discusión que rodea a los temas sustantivos que se negocian en un acuerdo de paz?

Participación superficial. Partiendo de las inevitables asimetrías de poder, ¿cómo se puede asegurar que la participación pública sea significativa y no sólo un ejercicio superficial de relaciones públicas?

Apoyo exterior en los procesos participativos

“En cada negociación hay un beneficio en renunciar a la limpieza de la confidencialidad controlada a favor de las ventajas políticas de otorgar al público un papel en el proceso y por lo tanto la convicción de que, al menos hasta cierto punto, les pertenece”.

Marrack Goulding, antiguo Sub-Secretario de Asuntos Políticos de Naciones Unidas

Aunque el ingrediente principal en cada proceso es el activismo de los involucrados, cada mecanismo requiere de una serie de recursos financieros, técnicos y prácticos para respaldarlo. Los actores externos – bien sean gubernamentales, inter-gubernamentales o no gubernamentales – pueden jugar un papel muy valioso. Pueden contribuir a crear el espacio para los mecanismos, tanto literalmente (patrocinando o albergando las reuniones) como políticamente (convenciendo a los gobiernos y a los grupos armados de la conveniencia de abrir el proceso a otros grupos). Pueden suministrar apoyo financiero (aunque un proceso sólido por lo general utiliza un apoyo en especie de fuentes locales combinado con contribuciones estratégicas de donantes). Pueden aportar capacitación y respaldo técnico para preparar a los grupos para una participación eficaz. Los monitores y fuerzas de paz externos también pueden ayudar a crear un ambiente lo suficientemente seguro para garantizar la participación pública – una tarea que las fuerzas de seguridad estatales pueden no querer asumir o no están en condiciones de ofrecer.

¿Un reto para la mediación internacional?

La mayoría de los gobiernos ven la construcción de paz como una actividad eminentemente gubernamental, un supuesto que se ha trasladado también a organismos inter-gubernamentales. Los mediadores internacionales tienden a ver su papel como el de dirigir un proceso de negociación entre gobiernos y actores armados no estatales. Muchos requieren un alto grado de confidencialidad y, por lo tanto, pueden ver la idea de abrir el proceso a un espectro más amplio de participantes como un inminente riesgo para su tarea central de terminar la guerra.

Sin embargo, la participación pública en procesos de paz debe entenderse dentro del contexto más amplio del derecho a la efectiva participación en la gobernabilidad y la toma de decisiones. En la medida en que las negociaciones van más allá de los acuerdos sobre medios específicos para finalizar las hostilidades, para abordar asuntos que involucran la estructura del estado, los sistemas políticos o la distribución de recursos, se convierten en una forma de toma de decisiones política. En tal sentido, las oportunidades para una participación más amplia debe ser vista como una norma, no una excepción.

Obviamente existe un momento y un lugar donde el diálogo privado es necesario para hacer avanzar el proceso. Pero el reto permanece: si los dirigentes de las partes combatientes no promueven la inclusión (tal vez por su interés en consolidar su propia posición), ¿deberían los patrocinadores internacionales del proceso crear oportunidades para una participación más amplia, al menos en las secciones no militares, más sustantivas, de la agenda? Más aún, ¿existen costos de oportunidad inherentes a posponer la participación hasta después de que se haya alcanzado un acuerdo? Estos son temas que requieren un debate a fondo en los círculos internacionales de construcción de paz – sin olvidar que son las personas que pertenecen a las sociedades afectadas por el conflicto quienes deben, en última instancia, apropiarse del proceso de cambio político si han de tomar responsabilidades en darle sostenibilidad.

Tres modalidades de participación pública en construcción de paz

Representación mediante negociaciones multipartidistas

(V.g. Negociaciones en Sudáfrica y Diálogos de Belfast en Irlanda del Norte)

Sudáfrica

“Durante la transición, Sudáfrica comenzó a revisar ideas erróneas preconcebidas y mitos que los unos tenían de los otros. A medida que fue creciendo la confianza, se comenzaron a hacer las concesiones políticas necesarias para forjar un futuro mutuamente aceptable. Pronto aprendieron que el beneficio del acercamiento radicaba en el proceso mismo, así como en los resultados. Los involucrados desarrollaron un entendimiento de las razones por las cuales era necesario hacer algunas concesiones específicas, y una noción de compromiso con asegurar el éxito de los acuerdos alcanzados. Para este propósito, todos los interesados – tanta gente como fuera posible – debían involucrarse y se debía mantener el proceso tan transparente como fuera posible. Las partes aprendieron bien estas lecciones y con el tiempo los foros de negociación se volvieron cada vez más abiertos. Al hacerlo, el propio proceso estaba creando las condiciones para un cambio radical en la cultura política sudafricana, antiguamente excluyente y llena de secretos, y ayudó a crear un estado y una sociedad más profundamente democráticos”. – Eldred De Klerk


Proceso consultivo de acompañamiento a las negociaciones de paz

(V.g. Asamblea de la Sociedad Civil en Guatemala y la Comisión de Unificación Nacional en Filipinas)

Guatemala

“Los acuerdos de paz que se finalizaron en diciembre de 1996 significaron la terminación formal de la guerra que se había extendido intermitentemente por 36 años. Incluyeron cerca de 200 compromisos sustantivos que, si se cumplían, introducirían cambios significativos en la estructura de la sociedad y el estado guatemaltecos, y hasta cierto punto permitirían además avanzar en resolver algunos de los temas que muchos creen que son la fuente subyacente del conflicto prolongado. El alcance de los acuerdos se debió en parte a varios mecanismos que permitieron que los representantes de sectores organizados de la sociedad civil discutieran problemas que habían estado alejados del discurso público durante décadas. Por medio de estas discusiones y del correspondiente esfuerzo de lobby, los representantes de la sociedad civil ayudaron a dar forma a una agenda de negociación y luego hicieron propuestas de cómo se debían abordar estos temas sustantivos... La experiencia sirvió de base para potenciar el cambio hacia una sociedad más incluyente, no sólo ofreciéndoles una oportunidad a los que no hacían parte de la élite política para que se hicieran escuchar en el terreno de las formulaciones de política por primera vez en la vida, sino además despertando expectativas de un estado y una sociedad más participativos y democráticos”. – Enrique Álvarez y Tania Palencia Prado


Participación directa en el nivel local

(V.g. Reuniones inter-comunitarias en Mali, Asambleas Municipales Constituyentes en Colombia, comités de paz locales y regionales en Sudáfrica)

Mali

“Una de las características más sorprendentes de la experiencia de Mali en la construcción de paz es que los acuerdos negociados entre representantes del gobierno y de las facciones armadas no fueron capaces de llevar el conflicto a su finalización. Por el contrario, las negociaciones iniciales en realidad exacerbaron la dinámica del conflicto. Aunque más adelante los diálogos crearon los términos políticos para la paz, sin la participación de los garantes locales del acuerdo al nivel de comunidad la implementación no se consolidaba y la paz seguía siendo esquiva sobre el terreno. Solamente cuando miles de personas a lo largo del norte se involucraron directamente en la construcción de paz inter-comunitaria, fue posible abrir el camino de la reconciliación nacional. El compromiso que involucraba a los más afectados por el conflicto en reuniones de toma de decisiones abiertas y más incluyentes permitió alcanzar lo que las negociaciones políticas oficiales nunca consiguieron: la transformación del conflicto y la consolidación de la paz”. – Kåre Lode


Cuestiones primordiales

Para responder más eficazmente a las oportunidades y desafíos que presentan la posibilidad de participación pública en la construcción de la paz, los actores internacionales y aquellos en sociedades afectadas por el conflicto pueden tomar en cuenta:

Principios generales para actores internacionales

Primacía de apropiacion local y soberanía popular. Las intervenciones internacionales deben diseñarse para fortalecer o complementar capacidades de resolución de conflictos. Esto incluye el respeto por las estructuras de liderazgo de la sociedad, así como alentar a grupos marginados y fuerzas progresistas de la sociedad. Los actores internacionales pueden usar su influencia para apoyar o patrocinar procesos que son social y políticamente incluyentes. Pueden promover la transparencia e incentivar la rendición de cuentas de quienes están involucrados en las negociaciones.

Respaldo a iniciativas locales de paz. Los procesos participativos en el nivel local pueden ofrecer precedentes importantes para iniciativas nacionales. Los actores internacionales deben permanecer sensibles a las iniciativas locales y respaldarlas, especialmente cuando ofrecen oportunidades de alcanzar una “paz pragmática” dentro de la comunidad.

Apoyo exterior en preparación para las negociaciones

Respaldo a la sociedad civil como promotora de paz. Se debe suministrar el adecuado apoyo político, financiero y técnico a promotores de paz que operan en ambientes hostiles. Sus voces jugarán un papel muy importante en preparar al público y tal vez en impulsar a los protagonistas a entrar en negociaciones.

Fortalecimiento de capacidades. Se debe invertir en oportunidades y recursos de capacitación para los participantes que puedan llegar a contribuir en futuras negociaciones. Se debe suministrar ayuda técnica y otro tipo de apoyo a grupos clave para que puedan desarrollar estrategias y capacidades que permitan articular sus aspiraciones, preparar su agenda de negociaciones, desarrollar posiciones consensuadas y negociar con eficacia. Esta es una inversión que no sólo está dirigida al proceso de paz, sino además al futuro diálogo de políticas de gobernabilidad.

Mecanismos de mitigación de la violencia. En un contexto donde la violencia generalizada podría amenazar a un proceso de negociación, se debe explorar con la sociedad civil local y las partes del conflicto las iniciativas que puedan implementarse a nivel local y nacional con el fin de reducir la violencia.

Auspiciar la participación en las negociaciones políticas formales

Apertura del proceso. Todos los actores, en particular los mediadores y los países “amigos del proceso”, pueden utilizar su influencia para abrir espacios adecuados del proceso a la participación de grupos no combatientes – que incluyan mujeres, jóvenes, minorías y personas desplazadas – para asegurar que sus intereses sean tomados en cuenta en la agenda de negociación.

Mecanismos del proceso. Se deben desarrollar mecanismos que permitan la eficaz participación de todas las agrupaciones y evitar la manipulación del proceso por uno o dos grupos. Se debe explorar la posibilidad y la pertinencia de establecer negociaciones representativas multipartidistas, procesos de consulta multisectoriales o participación masiva en negociaciones directas. Establecer secuencias puede ser fundamental, comenzando con acuerdos entre las fuerzas beligerantes para abordar asuntos urgentes de seguridad, para luego pasar a negociaciones de paz más incluyentes y a un proceso de reforma constitucional con el fin de abordar temas subyacentes de fondo.

Agenda sustantiva de negociaciones. Las decisiones relativas a los temas para la agenda de negociación definen el alcance de los acuerdos alcanzados. Se puede invitar a los sectores relevantes de la sociedad a iniciar diálogos sobre temas que se deben abordar en el proceso de paz.

Estrategias de comunicación. Quienes facilitan el proceso deberían trabajar para garantizar que existan campañas de información pública que lleguen de manera eficaz a los diversos sectores poblacionales representados en las negociaciones. También se debe favorecer que haya suficiente tiempo y que existan los mecanismos apropiados para consultas entre los delegados y sus correspondientes bases poblacionales.

Referéndum. Si se realizan consultas públicas sobre el acuerdo, es preciso trabajar con las partes para garantizar que el público esté suficientemente informado de los temas y que las preguntas del referéndum sean claras. Se debe suministrar suficiente seguridad y monitoreo para evitar la intimidación y el fraude.

Fotografía: los sudafricanos participan en una marcha por la paz en el centro de Johannesburgo antes de las primeras elecciones democráticas en 1994.

Fuente: David Turnley/CORBIS

Traducido por: Darío Colmenares Millán

Este documento resume las lecciones de la publicación Accord 13 (2002) Owning the process: public participation in peacemaking (Apropiación del proceso: participación pública en construcción de paz), que presenta estudios de Sudáfrica, Guatemala y Mali, con casos adicionales de Colombia, Filipinas e Irlanda del Norte, así como análisis comparativos de participantes directos en los procesos. Todas las citas son de Accord 13, que se puede descargar de www.c-r.org.

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